EL CONSUMO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS (SPA) Y SU MANEJO.
- 1 sept 2020
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Para comenzar es importante aclarar que esta, es una problemática multifactorial, no se puede adjudicar el problema a un solo factor dado que está ligado a un cúmulo de variables que van desde condiciones socioeconómicas, influencia social, círculos amicales de consumo, situaciones de abuso sexual o de violencia intrafamiliar, problemas de baja autoestima, presión de grupo, familiares consumidores, traumas psicológicos ocasionados por pérdidas significativas o abandono, factores genéticos, entre otros.
El consumo de sustancias, produce en el cerebro un desorden neuroquímico alterando procesos psicológicos básicos y superiores.
Algunos de los procesos afectados son el estado de ánimo, la sensopercepción, la memoria, la atención, entre otras funciones cerebrales, incluso una sobredosis puede afectar las funciones automáticas del sistema nervioso central como la respiración o el ritmo cardíaco ocasionando muerte prematura. Cabe resaltar que según el manual diagnóstico de los trastornos mentales DSM 5, el consumo constante de SPA genera trastornos mentales y del comportamiento que afectan la funcionalidad de un individuo en todas las esferas de socialización social, familiar, laboral, educativo y de pareja.
¿Cómo se genera la adicción?
A nivel psicológico todas las situaciones mencionadas inicialmente conllevan un vacío emocional que se busca llenar de alguna manera, ya sea buscando una desconexión momentánea con la “dolorosa” realidad, o disfrutando el efecto placebo que genera en el sistema nervioso central la sustancia consumida, esto, hace que el sujeto experimente un falso alivio al malestar intrapsíquico padecido. La experiencia vivida de falso alivio actúa como detonante del “CRAVING” (deseo incontrolable de consumir), al aparecer nuevamente la situación estresora.
A nivel biológico El cerebro humano produce químicos similares a los cannabinoides y a otros contenidos en la cocaína, al ingresar estas sustancias de manera artificial, el cuerpo deja de producirlos, por eso al intentar abandonar el consumo, el cuerpo presente reacciones fisiológicas como hiperhidrosis, náuseas, dolor abdominal, diarreas, insomnio o hipersomnia, cefalea y desordenes en la alimentación entre otros. En ocasiones estos síntomas son confundidos con otras enfermedades fisiológicas, e incluso con trastornos mentales o espirituales (posesiones diabólicas).
Este cuadro es conocido a nivel médico y psicológico como síndrome de abstinencia, su gravedad se mide según el tiempo que lleva de consumo, las sustancias consumidas, la cantidad que se consumía y la frecuencia con la que lo hacía.
El manejo de esta problemática es de constante debate, dado que hay una cantidad de instituciones que ofrecen apoyo a personas “adictas” en modalidad internamiento sin tener el conocimiento suficiente para brindar el acompañamiento requerido en esta enfermedad.
Sin desmeritar el componente espiritual en este proceso, hay que partir del reconocimiento de la problemática como “enfermedad” y con esto como base entender que como cualquier enfermedad además de las oraciones y los consejos, también, hay que suministrar un tratamiento especializado de manera interdisciplinar, con la participación de profesionales en diferentes áreas.
Psiquiatría: se encargará a través de tratamiento farmacológico de estabilizar la producción de neuroquímicos cerebrales y dar un manejo al síndrome de abstinencia desde lo biológico.
Psicología clínica, esta área es fundamental en el proceso pues es la encargada de apoyar al sujeto en la resolución de conflictos emocionales y la resignificación de experiencias negativas o traumáticas que pudieron haber actuado como detonantes del consumo y que aún pueden estar operando como mantenedores de la problemática, del mismo modo brindara orientación en proceso importantes como la estructuración de un proyecto de vida, la identificación y manejo de estímulos o situaciones que puedan detonar el CRANING, en la modificación de conductas y la adquisición de hábitos y en la reconstrucción de la identidad entre otros procesos.
Terapia ocupacional. Los profesionales de esta área pocas veces son tenidos en cuenta en el proceso, pero son igual de importantes y juegan un papel trascendental dado que son los encargados de reactivar la capacidad ocupacional laboral desarrollando o fortaleciendo habilidades que le permitan al sujeto hacer una reincorporación a la sociedad haciendo aportes positivos gracias a sus talentos, generando ingresos económicos para su sostenibilidad y manutención. Del mismo modo trabaja en la recuperación de procesos básicos atrofiados como la memoria, la atención y la concentración entre otros.
Pedagogía, este profesional se encarga de la recuperación y nivelación de los procesos académicos y de gestionar la reinserción escolar, trabaja de manera articulada con otros profesionales activando redes de apoyo que coadyuven en el proceso de recuperación y adaptación a la “normalidad” que para ellos es nueva y difícil.
Trabajo social. Esta área se encarga de trabajar con la familia de los individuos y su entorno social cercano, ocupándose de la vinculación de otras redes como atención en salud, odontología, generación de expectativas para la familia y trabajo de problemáticas a nivel familiar, preparando el entorno para un regreso a la sociedad libre de estigmatizaciones y señalamientos y asegurando que las redes de apoyo se mantengan firmes hasta que el individuo logre la habituación a este nuevo estilo de vida.
No obstante, sabemos que la Espiritualidad también juega un papel importante en este proceso, por esto se debe conocer las creencias religiosas de las familias para no chocar con sus cultos, porque, así como esta área puede convertirse en la piedra angular del proceso tomándose como principal estrategia de afrontamiento tanto para la familia como para el individuo, también puede llegar a ser el mayor obstáculo evitando que se logren los objetivos trazados. Por esto la espiritualidad no ha sido puesta como parte primordial del proceso, no porque no sea contemplada como importante, sino porque sabemos que el tema de la creencia religiosa es de libre albedrío y tratar de hacer una alienación espiritual puede acabar por entorpecer la consecusión de metas y objetivos.















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